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Aina Clotet, es un placer compartir unos minutos contigo. Conocíamos muy bien tu trayectoria como actriz, pero con Viva debutas como directora, guionista y productora. ¿Hay algún sueño que todavía te quede por cumplir?

Yo también estoy muy contenta de estar con vosotros, además en un fin de semana en el que está siendo tan emocionante compartir la película con el público… Sí, en realidad siento que todavía estoy arrancando. Estoy muy agradecida con la acogida que está teniendo Viva, también con la que tuvo Això no és Suècia —y del reconocimiento que han obtenido ambos proyectos en el Festival de Cine de Cannes—, pero aún me queda mucho por aprender.

Viva cuenta la historia de Nora, una mujer de 40 años que acaba de superar una enfermedad y siente la necesidad de replantearse su vida. Esta premisa es muy propia de un drama, pero la cinta tiene mucha comedia. ¿Cómo fue establecer el tono?

El tono lo encontramos juntas Valentina Viso y yo, que somos quienes firmamos el guion. Y refleja de algún modo nuestra forma de entender el mundo —así es como a mí me gusta entenderlo: sin tomarme demasiado en serio ni siquiera a mí misma—… Cuando decidí comenzar a dirigir, tuve claro que quería acercarme a mis proyectos desde el humor: lo considero muy importante e incluso terapéutico. La comedia me relaja y me permite aproximarme a cuestiones que me angustian, y con Valentina compartimos este punto de vista, así que establecimos el tono de modo intuitivo.

Estamos acostumbrados a ver películas que retratan la enfermedad. En cambio, Viva comienza justo en el momento en el que Nora la ha superado. ¿Por qué esta decisión?

Queríamos tratar la huella que le deja esta enfermedad a Nora, y de cómo le genera un deseo feroz de vivir. En realidad, la enfermedad fue una idea que llegó tarde, dado que en un principio queríamos contar la historia de una mujer atrapada entre dos hombres. Finalmente, decidimos combinar estas dos ideas: el miedo a la muerte y el deseo de vivir… Pero en ningún momento quisimos tratar la enfermedad, sino todo lo que esta comporta.

Eres la actriz protagonista de Viva, pero también la directora del film. ¿Cómo compaginas, sobre todo en rodaje, el trabajo de dirigir y a la vez interpretar? ¿Es gracias al equipo?

Sin duda es gracias al equipo… También a una gran preparación mía, pero sin duda estoy rodeada de grandes profesionales. Siento que el cine es el arte colaborativo más fuerte que existe, es necesario que todos los departamentos vayan en la misma dirección. Por un lado tengo a muchos profesionales que me hacen sentir segura —lo que me permite arriesgarme—, y por otro lado he ensayado muchos más meses de los que seguramente habría ensayado si solo interpretara a un personaje o si únicamente dirigiese. También he confiado en que es un personaje que he ideado, que he escrito, que conozco muchísimo y al que entiendo muy bien: cómo actúa, por qué toma ciertas decisiones…

VIVA – CARAMEL FILMS

Viva tiene secuencias incómodas e impactantes —de hecho, el personaje toma algunas decisiones que para según qué público pueden resultar difíciles de comprender—. Me refiero a que Nora no es una protagonista al uso. ¿Cómo esperas que reaccionen los espectadores tras ver Viva?

Lo cierto es que con Valentina no hemos tratado de elaborar ningún juicio moral sobre el personaje, sino de mostrar a una mujer. La condición humana es imperfecta, somos erráticas, tenemos grandes aciertos, y muchas veces nuestros miedos nos hacen ser egoístas y tomar decisiones que no tienen en cuenta al otro. Deseo que los espectadores acompañen a Nora emocionalmente, no tenemos por qué concordar siempre con las decisiones que toman los personajes… Aunque evidentemente nos importa que los espectadores los entiendan y conecten con ellos. 

Viva estuvo seleccionada en la Semana de la Crítica, que es una de las secciones más prestigiosas del, considerado por muchos, festival de cine más prestigioso del mundo —el de Cannes—. ¿Cómo reaccionas a esta selección?

Primero nos llamaron unos meses antes de que comenzara el festival para comentarnos que les había gustado la película y que estábamos en una shortlist, que es como una final. A mí ya me pareció increíble que un comité tan selectivo nos hubiese seleccionado;  internamente me di por premiada… Y cuando nos confirmaron que estábamos en el festival, no me lo creía. Que de más de mil películas que se valoraron la nuestra estuviera entre las siete seleccionadas me pareció realmente fuerte. Además, salimos del festival reforzados con el premio revelación. La Semana de la Crítica es magnífica; en Cannes te puedes sentir algo abrumado, pero quienes llevan esta sección son maravillosos, tuve la sensación de estar rodeada de auténticos cinéfilos que quieren acompañar a tu película. Además, un festival así te abre las puertas al mundo, ha logrado que internacionalmente el público quiera ver Viva, y esto tiene un valor incalculable.

No es tu primera vez en Cannes, con la serie Això no és Suècia, ya estuviste en Cannes Series. ¿Cuál dirías que, como autora, es tu relación con este festival?

De un agradecimiento tan intenso… Cannes siempre lo había considerado un lugar inaccesible, y haber estado con dos proyectos, recibiendo un reconocimiento a la interpretación en ambos certámenes —el festival de cine y la muestra de series— es especialmente fuerte. Estoy muy agradecida porque, como decía, la cinta es la misma, pero tener un lugar en el certamen logra que su alcance sea mundial. 

Si tuviésemos que definir una prueba de fuego, ¿cuál sería: el estreno en el Festival de Cine de Cannes o el estreno comercial en las salas de cine, donde puede verla el público?

Las dos son pruebas fundamentales, pero sin duda la más determinante es el estreno comercial, cuando la puede ver el público. Es cuando descubrimos si el mensaje realmente llega, si los espectadores tienen ganas de ir a verla, de recomendarla… Es el momento que estamos viviendo estos días con tanta emoción, al final hacemos cine para que llegue a los espectadores, no para que lo vean únicamente aquellos quienes forman parte del sector.

VIVA – CARAMEL FILMS

Este es tu salto a la dirección, hasta ahora te conocíamos fundamentalmente por tu trabajo como actriz —también creaste la serie Això no és Suècia, pero esta es tu primera cinta que se exhibe en las salas de cine—. ¿Qué tenía esta historia que te hiciera decidir: «Tiene que ser Viva mi debut en la gran pantalla»?

La historia de Viva condensa muchas de las cuestiones que me han preocupado a lo largo de mi vida, temas acerca de los cuales he reflexionado mucho y que me han costado mucho entender. Cuando decidí que quería rodar una película, empecé a pensar qué quería contar, y sentí que tengo mucho interés en los vínculos que mantenemos los seres humanos… Reflexionando sobre estas dos fuerzas aparentemente contrarias que son el miedo al abandono y el amor romántico, sentí que podía construir un relato interesante acerca de la liberación de una mujer. Han sido muchos años de trabajo, pero los he disfrutado mucho, dado que en el camino siempre se aprende…

Y ahora que eres directora, ¿cómo ves a aquella Aina que comenzaba en series de televisión como Estació d’Enllaç (1994) y daba sus primeros pasos en la interpretación?

Estos días, que estoy teniendo muchas entrevistas, algunos me recuerdan aquellos inicios… Los recuerdo con mucha ternura, y me alegro de haber explorado tantos caminos diferentes. Siempre me he considerado una persona inquieta a la que le gusta salir de la zona de confort. Aunque la interpretación es un oficio que me apasiona, creo que trabajar como actriz desde tan joven me llevó a querer estudiar Comunicación Audiovisual en la Universitat Pompeu Fabra, y allí descubrí otras facetas de esta profesión. Desde entonces he ido tratando nuevos roles sin abandonar nunca la interpretación.

Hablemos de una de las figuras que ha hecho posible esta película, la de Marc Clotet, tu hermano —también actor y productor—. ¿Cómo ha sido su acompañamiento durante el rodaje de Viva?

Marc es una figura importantísima en mi vida, también profesionalmente, porque si no fuese por él, no creo que hubiese comenzado a dirigir con tanta facilidad. Él me apoyó desde el primer momento y me animó muchísimo a que diera el salto a la dirección. De hecho, lo primero que yo traté de levantar fue una serie que creé cuando viví en Los Ángeles, y Marc pagó con sus propios medios un teaser que rodé allí… Y de manera muy orgánica, más tarde fundamos Funicular, nuestra productora, junto a Marta Baldó y Jan Andreu. Marc es una persona muy polifacética, no solo es un gran actor, también tiene a un productor dentro. Si no fuese por él, el rodaje en San Francisco de Viva no hubiese sido posible; logra que cosas muy complejas se puedan realizar y parezcan incluso sencillas. En Això no és Suècia también fue fundamental su ayuda en muchos aspectos, y me gusta mucho seguir avanzando con él.

¿Y cómo le explicas concretamente este proyecto? ¿Le dejas leer el guion? ¿Le cuentas que tienes una idea en la cabeza? ¿Que te gustaría rodar tu primera cinta como directora?

Tanto Marc como Marta Baldó y Edmon Roch leyeron el guion desde el primer momento. Concretamente Edmon Roch, que es sin duda uno de los mejores productores que tenemos en este país, me hizo muy feliz que quisiese acompañarme cuando nació el proyecto. Pero Marc leyó cada versión, cada idea… Y en cada montaje me dio feedback para que todas las escenas fuesen verosímiles. Ha estado verdaderamente involucrado.

A menudo no podéis desvelar demasiados detalles acerca de nuevos proyectos pero, ahora que Viva ya se encuentra en las salas de cine, ¿qué es lo próximo? ¿Dónde veremos a Aina Clotet en los próximos meses?

En otoño rodamos la segunda temporada de Això no és Suècia, así que en estos momentos me encuentro centrada en la preproducción de la serie… Y después seguramente me tocará descansar un poco. Aunque junto a Valentina ya estamos pensando en el siguiente proyecto de largometraje y comenzamos a tener algunas ideas. De todos modos, considero que es muy importante disfrutar el camino y trabajar con calma para obtener resultados de los que te sientas orgullosa y segura. Levantar una película o una serie es mucho trabajo, así que trabajaremos en una nueva idea durante varios meses.

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